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Un estudio original sobre el 27 y la memoria de su pasado, tras el final de la guerra y la muerte de Lorca como sÃmbolo.
Estos escritores evocaron con frecuencia sus espacios habitados y una arquitectura perdida: el recuerdo de casas, ciudades y paisajes, en busca de paraÃsos como lugares de identificación personal. Este recuerdo de perÃodos vitales perdidos en los inocentes años infantiles y de primera juventud (como los dÃas marinos de Aleixandre en Málaga, el mar de la bahÃa de Cádiz para Alberti o los edificios claros y jardines sevillanos de Cernuda) se acentuó en la lejanÃa geográfica del destierro.
Estos escritores evocaron con frecuencia sus espacios habitados