Una dama valiente (Bolsillo) (Spanish Edition)
8.95
USD
Book Details
Author(s)Suzanne Robinson
PublisherUrano Publishing
ISBN / ASIN8495752409
ISBN-139788495752406
Sales Rank5,618,002
MarketplaceUnited States 🇺🇸
Description
Fue repentino: unas sombras, salteadores a buen seguro, se dejaron caer de lo más alto de los árboles, neutralizaron su escolta y detuvieron los carromatos con sus pertenencias.
La querÃan a ella. La aguardaban en un recodo del sinuoso camino que debÃa conducirla hasta Escocia. Allà la esperaba su amiga, la católica reina MarÃa Estuardo. Fue repentino: unas sombras, salteadores a buen seguro, se dejaron caer de lo más alto de los árboles, neutralizaron su escolta y detuvieron los carromatos con sus pertenencias; un poco más allá en el sendero apareció la figura de un hombre formidable, cubierto con una capa, montado en un enorme garañón negro. Dorothea vio cómo se acercaba a ella y sintió su fuerza y su energÃa cuando intentó en vano resistirse. Esa noche, atada junto al fuego, apenas cubierta con una andrajosa manta, lo observó, y era como contemplar el sol en forma de hombre. Hasta ese momento Thea no habÃa sido capaz de imaginar que la mera apariencia de un hombre podÃa deleitarla hasta hacerle daño.
Y aquel hombre atormentado, Robin St. John, lord Derry cuando frecuentaba el ambiente cortesano de Londres y Robin Savage cuando adquirÃa la personalidad de truhán, de forajido y de espÃa, habÃa de ser, al menos en su primer encuentro, el causante de su desdicha. Él conocÃa perfectamente, porque lo habÃa vivido en su propia carne, el sufrimiento de verse encerrado en una frÃa y oscura mazmorra, sin alimento ni agua, hasta que perdidas las fuerzas vitales, la razón huÃa y la locura se hacÃa, casi, realidad. Por eso sufrÃa al ver a Thea, a Dorothea, en lo más recóndito y profundo de la ruinosa Torre del Cuervo.
La querÃan a ella. La aguardaban en un recodo del sinuoso camino que debÃa conducirla hasta Escocia. Allà la esperaba su amiga, la católica reina MarÃa Estuardo. Fue repentino: unas sombras, salteadores a buen seguro, se dejaron caer de lo más alto de los árboles, neutralizaron su escolta y detuvieron los carromatos con sus pertenencias; un poco más allá en el sendero apareció la figura de un hombre formidable, cubierto con una capa, montado en un enorme garañón negro. Dorothea vio cómo se acercaba a ella y sintió su fuerza y su energÃa cuando intentó en vano resistirse. Esa noche, atada junto al fuego, apenas cubierta con una andrajosa manta, lo observó, y era como contemplar el sol en forma de hombre. Hasta ese momento Thea no habÃa sido capaz de imaginar que la mera apariencia de un hombre podÃa deleitarla hasta hacerle daño.
Y aquel hombre atormentado, Robin St. John, lord Derry cuando frecuentaba el ambiente cortesano de Londres y Robin Savage cuando adquirÃa la personalidad de truhán, de forajido y de espÃa, habÃa de ser, al menos en su primer encuentro, el causante de su desdicha. Él conocÃa perfectamente, porque lo habÃa vivido en su propia carne, el sufrimiento de verse encerrado en una frÃa y oscura mazmorra, sin alimento ni agua, hasta que perdidas las fuerzas vitales, la razón huÃa y la locura se hacÃa, casi, realidad. Por eso sufrÃa al ver a Thea, a Dorothea, en lo más recóndito y profundo de la ruinosa Torre del Cuervo.





