Cuida tu corazón se ofrece en un contexto cultural paradójico con dos tendencias en pugna: por un lado, la insistencia en el cuidado de uno mismo, y por el otro lado, la resistencia a entender ese cuidado en un sentido transformador y contracultural. Según el autor, existe hoy un cristianismo superficial que es una parodia mimética de una cultura individualista, materialista y consumista. Su actitud egocéntrica, que siempre presume que Dios es un ser al servicio de nuestros variados intereses, nos mete en un callejón sin salida de ausencia de solidaridad y de parálisis afectiva.