Ejercicios de LamaserÃa [Illustrated] (Spanish Edition)
Book Details
Author(s)Samael Aun Weor
ISBN / ASINB00580JEQS
ISBN-13978B00580JEQ3
Sales Rank1,076,472
MarketplaceUnited States 🇺🇸
Description
Excelente curso de Yoga Tibetano.
"...caso del coronel inglés, el que a la edad de 70 años, allá en la India, supo que por allá en el Tibet existÃa una lamaserÃa donde la gente podÃa rejuvenecerse. y decidió salir en su búsqueda. Invitó a un amigo que tenÃa, pero su amigo era joven; claro, no le quiso hacer caso pues dirÃa que para qué, siendo joven, con qué objeto iba él a buscar dónde rejuvenecerse.
El dÃa de la partida del pobre viejo su joven amigo, como es de suponerse, se rió bastante al ver al pobre vejete de 70 años con su bastón, su cabeza calva, unos pocos pelos blancos, muy viejo, viajando rumbo a los Himalayas en busca de la juventud. El joven amigo pensó para sus adentros: Qué curioso este pobre viejo, ya vivió su vida y quiere volver a vivir otra vez. Claro que lo vio irse y lo único que le causó fue risa.
Lo curioso del caso es que pasados más o menos unos cuatro meses, recibió el joven amigo del coronel una carta del viejo, donde le informaba que ya estaba sobre la pista de esa lamaserÃa, llamada "El Manantial de la Juventud". Pues le causó risa y asà quedó la cosa.
Lo cierto fue que cuatro años más tarde sucedió algo que no era motivo de risa: alguien golpeó a la puerta de la casa del joven, el que salió a abrir:
-A sus órdenes. ¿Qué desea?
El recién llegado, que parecÃa un hombre de unos 35 ó 40 años, dijo:
-Soy el coronel fulano de tal.
-¡Ah!... -dijo el joven-, ¿usted es el hijo del coronel que se fue por allá para los Himalayas?
-No -le respondió-, soy el mismÃsimo coronel.
-Pero, cómo va a ser posible, si yo conozco al coronel, es mà amigo y es un pobre viejo, usted no está viejo.
-Le repito, soy el coronel que le escribiera una carta cuatro meses después de mi partida, informándole que ya habÃa encontrado la pista para llegar a la lamaserÃa. Le mostró al joven su documentación y este, claro, quedó asombrado.
Lo curioso es que el tal coronel, allá en los Himalayas, vio a muchos jóvenes de los cuales se hizo amigo, allá en la lamaserÃa "El Manantial de la Juventud". No habÃa ningún viejo ahÃ, todos eran jóvenes; el único viejo era él, los demás eran personas de 30, 35 ó 40 años de edad. Pero después, cuando ya se hizo bien amigo de muchos, descubrió que todos ellos tenÃan más de 100 años de edad, es decir, que todos eran más viejos que él, pero ninguno tenÃa apariencia de viejo.
Claro, el coronel quedó asombrado. Se sometió a la disciplina esotérica de la lamaserÃa y logró reconquistar la juventud."
"...caso del coronel inglés, el que a la edad de 70 años, allá en la India, supo que por allá en el Tibet existÃa una lamaserÃa donde la gente podÃa rejuvenecerse. y decidió salir en su búsqueda. Invitó a un amigo que tenÃa, pero su amigo era joven; claro, no le quiso hacer caso pues dirÃa que para qué, siendo joven, con qué objeto iba él a buscar dónde rejuvenecerse.
El dÃa de la partida del pobre viejo su joven amigo, como es de suponerse, se rió bastante al ver al pobre vejete de 70 años con su bastón, su cabeza calva, unos pocos pelos blancos, muy viejo, viajando rumbo a los Himalayas en busca de la juventud. El joven amigo pensó para sus adentros: Qué curioso este pobre viejo, ya vivió su vida y quiere volver a vivir otra vez. Claro que lo vio irse y lo único que le causó fue risa.
Lo curioso del caso es que pasados más o menos unos cuatro meses, recibió el joven amigo del coronel una carta del viejo, donde le informaba que ya estaba sobre la pista de esa lamaserÃa, llamada "El Manantial de la Juventud". Pues le causó risa y asà quedó la cosa.
Lo cierto fue que cuatro años más tarde sucedió algo que no era motivo de risa: alguien golpeó a la puerta de la casa del joven, el que salió a abrir:
-A sus órdenes. ¿Qué desea?
El recién llegado, que parecÃa un hombre de unos 35 ó 40 años, dijo:
-Soy el coronel fulano de tal.
-¡Ah!... -dijo el joven-, ¿usted es el hijo del coronel que se fue por allá para los Himalayas?
-No -le respondió-, soy el mismÃsimo coronel.
-Pero, cómo va a ser posible, si yo conozco al coronel, es mà amigo y es un pobre viejo, usted no está viejo.
-Le repito, soy el coronel que le escribiera una carta cuatro meses después de mi partida, informándole que ya habÃa encontrado la pista para llegar a la lamaserÃa. Le mostró al joven su documentación y este, claro, quedó asombrado.
Lo curioso es que el tal coronel, allá en los Himalayas, vio a muchos jóvenes de los cuales se hizo amigo, allá en la lamaserÃa "El Manantial de la Juventud". No habÃa ningún viejo ahÃ, todos eran jóvenes; el único viejo era él, los demás eran personas de 30, 35 ó 40 años de edad. Pero después, cuando ya se hizo bien amigo de muchos, descubrió que todos ellos tenÃan más de 100 años de edad, es decir, que todos eran más viejos que él, pero ninguno tenÃa apariencia de viejo.
Claro, el coronel quedó asombrado. Se sometió a la disciplina esotérica de la lamaserÃa y logró reconquistar la juventud."










