Esta callicida no funcionó al parecer, según vemos 55 años más tarde. Una nación empobrecida, con estómagos hambrientos yendo tras la rumba y el guaguancó; pero ignorantes ante el mundo que los rodea y sin más esperanza que soñar con un dÃa llegar a consumir lo que escuchan en la distancia.
Unos ahogados en alta mar, otros muertos en guerras ‘internacionalistas’; tantos temiendo a la prisión de frÃos barrotes, y otros la enclaustrada por el Mar Caribe y el Estrecho de la Florida.
Con motivo del año nuevo, traemos a memoria pública el artÃculo titulado, La Verdad de lo ocurrido: Comandante.