Los Devoradores de Planetas (Spanish Edition)
Book Details
Author(s)Guillermo Presti
PublisherGuillermo Presti
ISBN / ASINB00J3EKOBE
ISBN-13978B00J3EKOB3
Sales Rank1,979,462
MarketplaceUnited States 🇺🇸
Description
Prólogo
Fue Marte el planeta elegido por Dios para crear al hombre. La Tierra era un desierto y en el JardÃn del Edén de Marte, habÃa suficiente barro para crear cualquier cosa. Si a Dios, algo le irritaba, enviaba a los Devoradores de Planetas para que todo vuelva a comenzar en otra parte. El hombre y la mujer, expulsados de Marte, vinieron a la Tierra. La historia de la serpiente y la manzana, que contarÃa la Biblia más adelante, era un ardid para que la culpa cayera sobre las peligrosas criaturas salidas de una sola costilla. Estas eran capaces de enarbolar el miembro del hombre. Dios, por más que lo intentara, nunca lo conseguÃa y se enfadaba por eso.
Este es el libro del fin del mundo. No es un libro de aventuras. De serlo, serÃa de la única posible: la aventura de la Tierra, de la fragilidad de la vida y de la civilización humana. Los hombres —eso lo saben todos— son como las espigas de trigo, que se doblan por una leve brisa ¡Cuánto más se doblarÃan ante el terrible ciclón que les caerÃa encima!
Todos son héroes en este libro. No hay doncellas, drogas ni villanos y el sexo es bastante complicado. Solo las especies humanas: la de la Tierra y la del espacio, son las protagonistas.
Los hechos aquà relatadas sucedieron en la Tierra a principios del siglo XXII. Los Devoradores de Planetas trajeron una orden de Dios. VenÃan de universos sin tiempo y llegaban a destino antes de saber a donde iban. Es probable que ellos mismos hayan escrito todo esto.
Este libro rescata el amor, en medio de la devastación que habÃa entonces en la Tierra. Claro, de amor no correspondido. Yo estaba enamorado. Pero ella, porque de una mujer se trataba —conviene dejar eso en claro—, me admiraba a mÃ, pero amaba a otro. Yo era el comandante en jefe de los ejércitos de la Tierra y todo el mundo obedecÃa mis órdenes. Solo unos ojos negros miraban a otro lado. En fin, como bien dijera uno de los alienÃgenas —que habÃa viajado mucho—, estas cosas sucedÃan solamente en la Tierra y en ningún otro lugar del cosmos infinito.
Vladimir Sergéevich Popov
General de División
Comandante en Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Tierra.
Fue Marte el planeta elegido por Dios para crear al hombre. La Tierra era un desierto y en el JardÃn del Edén de Marte, habÃa suficiente barro para crear cualquier cosa. Si a Dios, algo le irritaba, enviaba a los Devoradores de Planetas para que todo vuelva a comenzar en otra parte. El hombre y la mujer, expulsados de Marte, vinieron a la Tierra. La historia de la serpiente y la manzana, que contarÃa la Biblia más adelante, era un ardid para que la culpa cayera sobre las peligrosas criaturas salidas de una sola costilla. Estas eran capaces de enarbolar el miembro del hombre. Dios, por más que lo intentara, nunca lo conseguÃa y se enfadaba por eso.
Este es el libro del fin del mundo. No es un libro de aventuras. De serlo, serÃa de la única posible: la aventura de la Tierra, de la fragilidad de la vida y de la civilización humana. Los hombres —eso lo saben todos— son como las espigas de trigo, que se doblan por una leve brisa ¡Cuánto más se doblarÃan ante el terrible ciclón que les caerÃa encima!
Todos son héroes en este libro. No hay doncellas, drogas ni villanos y el sexo es bastante complicado. Solo las especies humanas: la de la Tierra y la del espacio, son las protagonistas.
Los hechos aquà relatadas sucedieron en la Tierra a principios del siglo XXII. Los Devoradores de Planetas trajeron una orden de Dios. VenÃan de universos sin tiempo y llegaban a destino antes de saber a donde iban. Es probable que ellos mismos hayan escrito todo esto.
Este libro rescata el amor, en medio de la devastación que habÃa entonces en la Tierra. Claro, de amor no correspondido. Yo estaba enamorado. Pero ella, porque de una mujer se trataba —conviene dejar eso en claro—, me admiraba a mÃ, pero amaba a otro. Yo era el comandante en jefe de los ejércitos de la Tierra y todo el mundo obedecÃa mis órdenes. Solo unos ojos negros miraban a otro lado. En fin, como bien dijera uno de los alienÃgenas —que habÃa viajado mucho—, estas cosas sucedÃan solamente en la Tierra y en ningún otro lugar del cosmos infinito.
Vladimir Sergéevich Popov
General de División
Comandante en Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Tierra.
