Pack Ahorra al Comprar 2 (Nº 047): GuÃa práctica para aprovechar al máximo el poder de las afirmaciones & Metavida (Spanish Edition)
Book Details
Author(s)SofÃa Cassano, J. K. Vélez
ISBN / ASINB00WG9GPFC
ISBN-13978B00WG9GPF3
Sales Rank99,999,999
MarketplaceUnited States 🇺🇸
Description
Consigue estos dos fantásticos ebooks a un precio excepcional.
GuÃa práctica para aprovechar al máximo el poder de las afirmaciones
SofÃa Cassano
Las afirmaciones son la manera más fácil, divertida y rápida de poner a trabajar a tu subconsciente para conseguir todo aquello que deseas: más dinero, la relación perfecta, la casa de tus sueños, salud, mejores relaciones con las personas de tu entorno...
Descubre en esta guÃa paso a paso cómo formular afirmaciones para que sean realmente efectivas.
+
Metavida
J. K. Vélez
Novela de ciencia ficción con un 0,001% de ciencia y el resto de ficción. Toques de drama y mucho humor. Fragmentos:
En una celda frÃa y húmeda, Sonia habÃa empezado a recobrar la consciencia. Los ojos le dolÃan una barbaridad. Eso fue lo primero que sintió, sus ojos. Aunque aún no podÃa abrirlos.
Alguien cuidaba de ella. Alguien le estaba poniendo una almohada bajo la cabeza. Ahora le daba agua. Le parecÃa escuchar una voz amable, aunque no sonaba muy humana. DebÃa estar drogada.
Allà olÃa mal. OlÃa a moho. Y a hospital. OlÃa a excrementos, también. Todo junto.
Ahora empezaba a sentir más cosas. SentÃa dolor. Y sentÃa algo extraño. En su cuerpo. Algo que no sólo eran drogas. Algo que luchaba por hacerse con el control, dentro de sus venas.
Recordaba un pinchazo, pero no aquél que tan amablemente le habÃan obsequiado los hombres de negro, sino uno posterior. Quizá lo habÃa soñado, no podÃa estar segura.
No. Todo lo contrario. Claro que estaba segura. Era real. DolÃa. Y algo intentaba adueñarse de su vida.
Alguien le arañó la cara y le pidió perdón.
Luego, alguien le hizo un corte en la mejilla y volvió a disculparse.
A lo mejor, si ahora le sacaba un ojo, le comprarÃa un chalet en Guadalix de la Sierra.
SentÃa la sangre manar de la herida, bajar rodando hasta su cuello.
Le hicieron otro corte, y luego oyó una maldición. Luego, más disculpas.
- Sólo intento que estés más cómoda, pero te voy a acabar matando. Mierda.
...
La extraña no sentÃa dolor, lo cual era más terrible todavÃa porque podÃa ser testigo de su propia muerte con todos los sentidos.
Permaneció en el suelo, sollozando, casi diez minutos.
No sabÃa si era una bendición o un castigo para ellos no sentir dolor. Estaba claro que el dolor fÃsico habÃa sido descartado de sus vidas por la mano del creador. Que sus cuerpos no podrÃan soportar los cambios a que eran sometidos, el crecimiento acelerado...
GuÃa práctica para aprovechar al máximo el poder de las afirmaciones
SofÃa Cassano
Las afirmaciones son la manera más fácil, divertida y rápida de poner a trabajar a tu subconsciente para conseguir todo aquello que deseas: más dinero, la relación perfecta, la casa de tus sueños, salud, mejores relaciones con las personas de tu entorno...
Descubre en esta guÃa paso a paso cómo formular afirmaciones para que sean realmente efectivas.
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Metavida
J. K. Vélez
Novela de ciencia ficción con un 0,001% de ciencia y el resto de ficción. Toques de drama y mucho humor. Fragmentos:
En una celda frÃa y húmeda, Sonia habÃa empezado a recobrar la consciencia. Los ojos le dolÃan una barbaridad. Eso fue lo primero que sintió, sus ojos. Aunque aún no podÃa abrirlos.
Alguien cuidaba de ella. Alguien le estaba poniendo una almohada bajo la cabeza. Ahora le daba agua. Le parecÃa escuchar una voz amable, aunque no sonaba muy humana. DebÃa estar drogada.
Allà olÃa mal. OlÃa a moho. Y a hospital. OlÃa a excrementos, también. Todo junto.
Ahora empezaba a sentir más cosas. SentÃa dolor. Y sentÃa algo extraño. En su cuerpo. Algo que no sólo eran drogas. Algo que luchaba por hacerse con el control, dentro de sus venas.
Recordaba un pinchazo, pero no aquél que tan amablemente le habÃan obsequiado los hombres de negro, sino uno posterior. Quizá lo habÃa soñado, no podÃa estar segura.
No. Todo lo contrario. Claro que estaba segura. Era real. DolÃa. Y algo intentaba adueñarse de su vida.
Alguien le arañó la cara y le pidió perdón.
Luego, alguien le hizo un corte en la mejilla y volvió a disculparse.
A lo mejor, si ahora le sacaba un ojo, le comprarÃa un chalet en Guadalix de la Sierra.
SentÃa la sangre manar de la herida, bajar rodando hasta su cuello.
Le hicieron otro corte, y luego oyó una maldición. Luego, más disculpas.
- Sólo intento que estés más cómoda, pero te voy a acabar matando. Mierda.
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La extraña no sentÃa dolor, lo cual era más terrible todavÃa porque podÃa ser testigo de su propia muerte con todos los sentidos.
Permaneció en el suelo, sollozando, casi diez minutos.
No sabÃa si era una bendición o un castigo para ellos no sentir dolor. Estaba claro que el dolor fÃsico habÃa sido descartado de sus vidas por la mano del creador. Que sus cuerpos no podrÃan soportar los cambios a que eran sometidos, el crecimiento acelerado...

