No obstante, su vida comenzó a dar un giro cuando Jessica aceptó a Jesús a sus 13 años. Descubrió el amor incondicional del Padre a pesar de sus heridas. Un nuevo cántico cargado de alabanza y adoración nació de sus labios. Hoy dÃa viaja compartiendo su testimonio, sus canciones y, sobre todo, sanando corazones con la ayuda de Dios. Admite que el proceso no ha sido fácil, mas nada hay imposible para Dios. Es hora de desenterrar lo secretos y ser libre de una vez y para siempre.
          Â