H.P. Lovecraft: Obras escogidas II (Spanish Edition)
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Book Details
Author(s)H. P. Lovecraft
PublisherAcervo Editorial S L
ISBN / ASIN8470021664
ISBN-139788470021664
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Sales Rank3,047,260
MarketplaceUnited States 🇺🇸
Description ▲
Segunda selección de lo mejor del maestro del terror H.P. Lovecraft. Este libro contiene los siguientes 14 relatos: Las ratas en las paredes, El frecuentador de la oscuridad, El grabado en la casa, La sombra sobre Innsmouth, La sombra fuera del tiempo, La declaración de Randolph Carter, La onÃrica búsqueda de la desconocida Kadath, La llave de plata, A través de las puertas de la llave de plata, Dagon, Los gatos de Ulthar, Lo innominable, La extraña casa en la niebla, Él. Dice Lovecraft: "Todas mis historias, aunque sin relación entre sÃ, están basadas en la creencia o leyenda de que este mundo estuvo habitado por otra raza que, por practicar la magia negra, perdió su lugar y fue expulsada, pero todavÃa vive en el exterior dispuesta a tomar posesión de esta tierra". De La Sombra sobre Innsmouth: …Otra cosa que me inquietó fue la ausencia de un cerrojo en la puerta de mi habitación. HabÃa habido uno, como demostraban claramente los agujeros de las tuercas, pero lo habÃan sacado recientemente. Sin duda habÃa quedado inservible, como tantas otras cosas en aquel decrépito edificio. En mi nerviosismo, miré a mà alrededor y descubrà un cerrojo sobre el armario ropero, que parecÃa ser del mismo tamaño, a primera vista, que el que habÃa estado en la puerta. Tratando de aliviar un poco la tensión general, me dediqué a volver a colocar el cerrojo en el lugar que habÃa ocupado con la ayuda de un cortaplumas que incluida un pequeño destornillador. El cerrojo encajaba perfectamente, y experimenté cierto alivio al saber que podrÃa cerrar la puerta por dentro al acostarme. No es que tuviera una verdadera aprensión de su necesidad, pero aquel sÃmbolo de seguridad no estaba de más en un ambiente de aquella clase. Las dos puertas laterales que comunicaban con las habitaciones contiguas estaban provistas de cerrojos, y comprobé que estaban echados. No me desvestÃ, sino que decidà leer hasta que me entrara el sueño y entonces me echarÃa quitándome solamente la chaqueta, el cuello de la camisa y los zapatos. Sacando una linterna de bolsillo de mi maleta, la guardé en el bolsillo del pantalón, de modo que pudiera consultar mi reloj si me despertaba más tarde a oscuras. El sueño, sin embargo, se negaba a acudir a mis ojos; y cuando me detuve a analizar mis pensamientos, descubrà con inquietud que en realidad estaba escuchando inconscientemente... esperando oÃr algo que me inspiraba temor pero a lo que no podÃa dar nombre. La historia de aquel inspector debÃa de haber calado en mi imaginación más profundamente de lo que yo habÃa sospechado. Intenté de nuevo leer, pero descubrà que no hacÃa ningún progreso en la lectura. Al cabo de un rato me pareció oÃr que las escaleras y los pasillos crujÃan, a intervalos como si alguien anduviera por ellos, y me pregunté si las otras habitaciones estaban empezando a llenarse. Sin embargo, no se oÃa hablar a nadie, y de repente creà captar algo sutilmente furtivo en aquellos crujidos. La cosa no me gustó, y la idea de intentar dormir se me hizo menos apetecible. En el pueblo habÃa una gente muy rara, y era indudable que se habÃan producido varias desapariciones…