Tom Waits has spent 40 years imbuing popular music with his savagely lyrical voice, his abrupt sarcasm, and a thin layer of tenderness. That enigmatic individual and the labyrinth of his professional journey are the object of meticulous study carried out by Barney Hoskyns: all of his public disasters have been recorded, and none of his secrets and mysteries has escaped the author’s severe scrutiny.
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Tom Waits lleva cuarenta años poniendo una voz salvajemente lÃrica, un sarcasmo no menos abrupto y una capa de vaporosa ternura en algunos rincones antes inexplorados por la música popular. Ese enigmático individuo y el laberinto de su trayectoria profesional son el objeto de la meticulosa inspección emprendida por Barney Hoskyns: todas sus peripecias públicas han quedado diligentemente consignadas y ninguno de los enigmas privados ha escapado al severo escrutinio.