DÃa tras dÃa, noche tras noche, Ed irá descubriendo que el afecto, la amistad y el amor no son palabras huecas sino verbos vivos: si quieres saÂber, pregunta; si pretendes ayudar, actúa; si quieres cambiar, no esperes. A menudo son los pequeños gestos los que mueven el mundo—gestos que incluso un chico cualquiera puede lograr.