Todos los pueblos de la tierra lo verán (Mt 24: 30-31).
Al son de la trompeta celestial (1 Cor 15:52) será redimido el pueblo de Dios. Al sonido de las trompetas celestiales (Apoc 8: 2, 6) los ángeles de Dios comenzarán la epopeya eterna de la redención (Apoc 8:7).