La ignorancia ha sido nuestro peor enemigo. Las supersticiones populares y toda la impiedad que producen sociedades entumecidas en sus antojos, hacen que nuestro ambiente sea altamente desconfiable a todo, y arranca de nuestros corazones las máximas expresiones de amor que solo pueden venir de la sabidurÃa consoladora proveniente de nuestro Dios y Creador.