DEL AMOR, DE LA RAZON Y LOS SENTIDOS (Spanish Edition)
Book Details
Author(s)Luis marÃa Murillo Sarmiento
PublisherCargraphics s.a.
ISBN / ASINB007WFK4J8
ISBN-13978B007WFK4J1
Sales Rank2,558,915
MarketplaceUnited States 🇺🇸
Description
En el inventario de los sentimientos, las pasiones y las ideas que ineludiblemente hacemos de nuestra vida con cierta regularidad, vamos estratificando los sentimientos por su pureza, las pasiones por su
intensidad y las ideas por su autenticidad,entendiendo por autenticidad la concordancia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se obra.
Cualquiera que sea la unidad de medida para evaluar estos tres componentes del corazón y el raciocinio humano, su expresión en la poesÃa y el verso es -sin lugar a duda- la más hermosa forma de presentación de éstos para que, con el ropaje de la belleza en el lenguaje, lleguen al alma, se regocijen en sus aguas mansas y muevan a la reflexión o simplemente conmuevan para provocar
una lágrima o una sonrisa leve. Luis MarÃa Murillo tiene el don de la palabra. El don de plasmar en una hoja de papel sus sentimientos e ilusiones, sus esperanzas y desesperanzas,sus anhelos y frustraciones, sus pasiones y sus remembranzas, sus locuras y sus coherencias.
A lo largo de estas páginas desfila ante el lector el corazón de un poeta. Desnudo, descarnado, ingenuo, espontáneo, palpitante, sangrante.
Todos hemos pensado, sentido alguna vez lo que Luis MarÃa Murillo expone con elocuencia abstracta, con vapores casi mudos, casi tenues, casi frágiles. El los organiza (si se puede llamar asÃ), los clasifica (si se puede decir asÃ), los desmenuza (si se puede entender asÃ) y nos los presenta sin tapujos, sin repulsiones, sin eufemismos, sin pretensiones diferentes a que los leamos si nos provoca, los disfrutemos si nos apetece o los desechemos si nos
place.
Un poeta es un ser privilegiado. Cuando se acaben todos los oficios del mundo, perdurarán dos hasta el final de los tiempos: el curandero y el poeta. Luis MarÃa Murillo reúne a los dos en su ser delicado y pausado. Me imagino verlo hace muchos milenios, saliendo de su cueva a contemplar el deshielo, a
descubrir los primeros brotes de la primavera, armado de sus venenos y pócimas, llevando en su mochila de cuero un carbón y unas losas para plasmar sus sentimientos, con la esperanza de que tras muchos deshielos y otras tantas primaveras, otros seres humanos, nietos de aquellos que comparten con él el calor y la luz que emana de las hogueras cavernarias, degusten los sabores de un alma inquieta, transparente y luminosa que, a través de los siglos y milenios, transmita la pureza y la frescura de veintiocho letras engarzadas en una magistral sinfonÃa de frases fantásticas.
DAVID VÃSQUEZ AWAD
intensidad y las ideas por su autenticidad,entendiendo por autenticidad la concordancia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se obra.
Cualquiera que sea la unidad de medida para evaluar estos tres componentes del corazón y el raciocinio humano, su expresión en la poesÃa y el verso es -sin lugar a duda- la más hermosa forma de presentación de éstos para que, con el ropaje de la belleza en el lenguaje, lleguen al alma, se regocijen en sus aguas mansas y muevan a la reflexión o simplemente conmuevan para provocar
una lágrima o una sonrisa leve. Luis MarÃa Murillo tiene el don de la palabra. El don de plasmar en una hoja de papel sus sentimientos e ilusiones, sus esperanzas y desesperanzas,sus anhelos y frustraciones, sus pasiones y sus remembranzas, sus locuras y sus coherencias.
A lo largo de estas páginas desfila ante el lector el corazón de un poeta. Desnudo, descarnado, ingenuo, espontáneo, palpitante, sangrante.
Todos hemos pensado, sentido alguna vez lo que Luis MarÃa Murillo expone con elocuencia abstracta, con vapores casi mudos, casi tenues, casi frágiles. El los organiza (si se puede llamar asÃ), los clasifica (si se puede decir asÃ), los desmenuza (si se puede entender asÃ) y nos los presenta sin tapujos, sin repulsiones, sin eufemismos, sin pretensiones diferentes a que los leamos si nos provoca, los disfrutemos si nos apetece o los desechemos si nos
place.
Un poeta es un ser privilegiado. Cuando se acaben todos los oficios del mundo, perdurarán dos hasta el final de los tiempos: el curandero y el poeta. Luis MarÃa Murillo reúne a los dos en su ser delicado y pausado. Me imagino verlo hace muchos milenios, saliendo de su cueva a contemplar el deshielo, a
descubrir los primeros brotes de la primavera, armado de sus venenos y pócimas, llevando en su mochila de cuero un carbón y unas losas para plasmar sus sentimientos, con la esperanza de que tras muchos deshielos y otras tantas primaveras, otros seres humanos, nietos de aquellos que comparten con él el calor y la luz que emana de las hogueras cavernarias, degusten los sabores de un alma inquieta, transparente y luminosa que, a través de los siglos y milenios, transmita la pureza y la frescura de veintiocho letras engarzadas en una magistral sinfonÃa de frases fantásticas.
DAVID VÃSQUEZ AWAD
