"Cierto que nada hay que no recuerde mi pensamiento de la huida alegría que sólo de imaginarla corren mis lágrimas al tiempo que gimo "¡Oh, qué infortunio!"
¿Dónde estás, Celia, alegría del vivir? Y nuestro amor ¿por qué no echó raíces? ¿Dónde está el tiempo en que una mirada tuya era mi vida, alma y cielo?"