Cuando los rayos del sol ya no tocan el follaje de la selva, el suelo abajo se sumerge en la oscuridad. Los monos aulladores detienen sus gritos en el momento justo y todos esperan con miedo la visita de la Tulivieja y los espÃritus de los ya fallecidos piratas y sus vÃctimas. Es un momento cuando aquellos que se encuentran con esos espÃritus están en casa con las puertas y ventanas cerradas.
Pela una naranja entera sin parar y cuelga la cáscara de un lado de la ventana principal y luego haz lo mismo y coloca la segunda cáscara del otro lado de la ventana. Ningún espÃritu maligno puede pasar entre las dos cáscaras.