Lo que dice la historia : Cartas al señor Ministro de Ultramar (Spanish Edition)
Description
La calificación de españoles de tercera clase que acaba vuecencia de adjudicarnos á los puertorriqueños, háceme sospechar que—apesar de los profundos estudios coloniales que le asisten, y merced á los cuales habrá podido llegar al alto puesto que, para regocijo de cuneros, ocupa,—acaso por la grandeza de esos mismos estudios, si no por la exigüidad del territorio que ocupamos los que recibiéramos de los Reyes Católicos una ovejuela por cÃvico blasón, no ha llegado vuecencia á apreciar la significativa trascendencia de nuestra historia.
No es esto de extrañarse en un Ministro de ahora, cuando alguno de los de enantes tomó á nuestra isla por una especie de Remedios ó Gibara—cuando no una isla de Pinos,—regiones de la Gran Antilla, olvidándose de que entre Cuba y Puerto Rico media nada menos que Santo Domingo, la cuna del imperio es pañol en América, hoy convertida en dos repúblicas independientes entre sÃ.
Errores geográficos de tal naturaleza son de suyo muy salientes, pero aún han de asumir carácter más grave, cuando informadas por ellos se ven surgir determinaciones que afectan á la consubstancialidad de un derecho perfectamente heredado, custodiado y ejercitado.
Deseando que vuecencia pueda, en lo sucesivo evitarse esas caÃdas y evitárselas á sus sucesores, me permito dirigirle estos apuntes, que con gusto escribirÃa en mallorquÃn, si conociera ese dialecto; pero en estas escuelas jÃbaras en que cursé rural enseñanza, no se enseña otra gramática que la de la Real Academia Española, y á lo poco que de sus preceptos recogà he de atenerme, para hacerme entender de vuecencia.
Instalados en Puerto Rico algunos centenares de españoles en la primera década del siglo XVI, al eclipsarse en el sepulcro reyes como Fernando el Católico y ministros como el Cardenal Jiménez de Cisneros, que designaran á la naciente colonia un procurador en Cortes, solos, entregados á sus propios esfuerzos, se quedan aquellos fundadores de nuestro pueblo.
Lo que dice la historia : Cartas al señor Ministro de Ultramar (Spanish Edition)
,Puerto Rico, Fernando el Católico y ministros, Cardenal Jiménez de Cisneros, custodiado y ejercitado
No es esto de extrañarse en un Ministro de ahora, cuando alguno de los de enantes tomó á nuestra isla por una especie de Remedios ó Gibara—cuando no una isla de Pinos,—regiones de la Gran Antilla, olvidándose de que entre Cuba y Puerto Rico media nada menos que Santo Domingo, la cuna del imperio es pañol en América, hoy convertida en dos repúblicas independientes entre sÃ.
Errores geográficos de tal naturaleza son de suyo muy salientes, pero aún han de asumir carácter más grave, cuando informadas por ellos se ven surgir determinaciones que afectan á la consubstancialidad de un derecho perfectamente heredado, custodiado y ejercitado.
Deseando que vuecencia pueda, en lo sucesivo evitarse esas caÃdas y evitárselas á sus sucesores, me permito dirigirle estos apuntes, que con gusto escribirÃa en mallorquÃn, si conociera ese dialecto; pero en estas escuelas jÃbaras en que cursé rural enseñanza, no se enseña otra gramática que la de la Real Academia Española, y á lo poco que de sus preceptos recogà he de atenerme, para hacerme entender de vuecencia.
Instalados en Puerto Rico algunos centenares de españoles en la primera década del siglo XVI, al eclipsarse en el sepulcro reyes como Fernando el Católico y ministros como el Cardenal Jiménez de Cisneros, que designaran á la naciente colonia un procurador en Cortes, solos, entregados á sus propios esfuerzos, se quedan aquellos fundadores de nuestro pueblo.
Lo que dice la historia : Cartas al señor Ministro de Ultramar (Spanish Edition)
,Puerto Rico, Fernando el Católico y ministros, Cardenal Jiménez de Cisneros, custodiado y ejercitado
