Imitación de Cristo (Colección Sepan Cuantos: 030) (Spanish Edition)
Book Details
Author(s)Tomás de Kempis
PublisherEditorial Porrúa México
ISBN / ASINB00HWZTGNS
ISBN-13978B00HWZTGN2
Sales Rank1,316,041
MarketplaceUnited States 🇺🇸
Description
Fue durante algún tiempo opinión corriente y admitida que la reforma eclesiástica -la que después se llamó Reforma católica, para contraponerla a la Reforma protestante- se puso en marcha solamente con el concilio de Trento, como reacción y defensa contra la revolución luterana. Un estudio más profundo y concienzudo del siglo XV ha venido a demostrar que aquel movimiento católico de reforma tiene raÃces mucho más hondas y se extiende a lo largo de la centuria precedente. Todo el siglo XV deberÃa llamarse con entero merecimiento "la época de las reformas " , en plural, pues que son incontables las tentativas reformatorias, algunas con éxito, que se acometen en el curso de aquella centuria, por más que nunca se logre por entonces -una completa y satisfactoria reforma eclesiástica. Por lo que toca al campo de la espiritualidad, adviértese a lo largo del siglo XIV una como fatiga de los espÃritus. Los nominalistas han desprestigiado con sus excesos el papel de la razón iluminada por la fe y los teólogos de esa escuela han convertido sus discusiones en un ejercicio puramente verbal, contribuyendo asÃ, quizá inconscientemente, a arruinar los esfuerzos de la mÃstica especulativa. PercÃbese el cansancio producido por teorÃas que pueden, ciertamente, agradar al espÃritu, pero de cuya eficacia práctica cabe dudar mucho. Es más, algunas de entre ellas hasta conducen al error. No es de maravillar, pues, que no tarde en vislumbrarse una reacción contra la espiritualidad especulativa y se preconice el retorno a la puramente afectiva, empÃrica, sin arte ni sistema, que se propone dar al alma consejos apropiados a Sus necesidades más bien que escrutar los misterios de la unión mÃstica. " ¿Qué aprovecha ?se preguntará el autor de la imitación la curiosidad de saber cosas oscuras y ocultas, pues que del no saberlas no seremos en el dÃa del juicio reprendidos? Gran locura es que dejadas las cosas útiles y necesarias, entendamos con gusto en las curiosas y dañosas. Verdaderamente teniendo ojos no vemos... Toda nuestra especulación no carece de alguna oscuridad. El humilde conocimiento de ti mismo es más cierto camino para Dios, que escudriñar la profundidad de la ciencia. No es de culpar la ciencia, ni cualquier otro conocimiento de lo que en sà considerado es bueno y ordenado de Dios; mas siempre se ha de anteponer la buena conciencia y la vida virtuosa... Si tanta diligencia pusiesen en desarraigar los vicios y sembrar las virtudes como en mover cuestiones, no se harÃan tantos males y escándalos en el pueblo ni habrÃa tanta disolución en los monasterios. Ciertamente en el dÃa del juicio no nos preguntarán qué leÃmos sino qué hicimos; ni cuán bien hablamos, sino cuán honestamente hubiéremos vivido. Ese desencanto a propósito de la ciencia y de la filosofÃa, que ya experimentara en otro tiempo San Bernardo, se ha adueñado a fines del siglo XIV de buena parte de los espÃritus, que prefieren abandonar las teorÃas para esforzarse por vivir en el fervor. Es una manera de contestar al unánime clamor en pro de una reforma de la Iglesia. Se reformará uno a sà mismo y tratará después de reformar a los demás. Buscase inspiración en la humilde meditación de la vida de Cristo, atiéndese a las manifestaciones psicológicas de la contemplación, pónense de relieve los valores morales ascéticos, traducción concreta del amor de Dios en la vida cotidiana y se exponen a la consideración de las almas piadosas máximas espirituales sencillas y prácticas, sin el menor asomo de pretensión cientÃfica.
