Eva Perón se dedica a esta tarea con alma y vida, desgasta su salud y muere de cáncer.
El pueblo está triste sin remedio y Perón decide convencer a los Dioses para ir a buscarla al más allá y traerla nuevamente el Reino de los Vivos.
Perón consigue esta oportunidad porque los Dioses creen que sus discursos son capaces de conmover y persuadir, del mismo modo en que ha seducido a un pueblo entero.
Pero impone una condición: En el camino de regreso Perón no podrá mirar a su esposa y tampoco explicar las razones de su conducta.
Perón ingresa en el Reino de las Furias y persuade a los Dioses con el poder de su verbo. Se encuentra con Evita en el ParaÃso y emprende el camino de regreso.
En el viaje Eva se da cuenta que Perón no la mira ni la abraza. Decepcionada pide explicaciones que Perón no está en condiciones de dar.
Luego de varios intentos, y ante la incapacidad de su marido de dar respuesta a sus reclamos, Evita decide que mejor estar muerta que resucitar en estas condiciones. Se niega a seguir avanzando a pesar de los ruegos de Perón
Perón desolado no resiste más y decide mirarla.
Evita comienza a morir y Perón explica la razón de su comportamiento. Evita muere por segunda vez, y ahora para siempre.
Perón regresa al mundo de los Vivos y anuncia que a las 20.25 la Compañera Evita ha ingresado en la inmortalidad. Evita es embalsamada y su cadáver luce como si estuviera vivo
En 1973 regresa triunfal para ser elegido por tercera vez Presidente de la República Argentina
El 1 de Julio de 1974 muere. Su cadáver es mutilado y sus manos son separadas del resto del cadáver.
Perón ingresa al más allá y tiene dificultad en encontrarse con Evita. Su cuerpo ha circulado por el mundo sin cristiana sepultura durante 16 años y no es sencillo ubicarla.
Evita se da cuenta que las manos no están en su lugar. Sólo muñones rematan los brazos de su marido. Comprende que deberán compartir todos los tiempos sin poder tomarse de la mano. Es un nuevo y último dolor
Evita toma del brazo a su marido y parten juntos a vivir la Eternidad.