Dulces Sueños Mía María (Spanish Edition) Buy on Amazon

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Dulces Sueños Mía María (Spanish Edition)

Book Details

ISBN / ASINB014C157ZU
ISBN-13978B014C157Z2
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Description

La primera palabra en la vida de Mía María fue Catorce; la dijo mientras perseguía a Medianoche por la sala principal. Fue grande el asombro de Arturo al escuchar a su hija, pues los infantes comienzan a balbucear palabras al año de edad y Mía María lo hacía por primera vez a los tres. “Catorce”. ¿Por qué Mía María había elegido esa palabra como la primera? Para Arturo fue un número importante tiempo atrás, así que escucharlo de su hija fue extraño y emotivo. Hacía mucho que Mía María balbuceaba fonemas que Medianoche y Mediodía entendían a la perfección, pero nunca había pronunciado una palabra con tal sentido y menos, cerca a su padre.
Mía María era hermosa, de grandes y expresivos ojos cafés, labios finos, tez blanca, cabello negro, liso, siempre limpio y corto. A su padre no le gustaba que el cabello le ocultase el rostro, así que el corte en forma de hongo con un pequeño surtidor en la coronilla era perfecto. Vestía un enterizo blanco con boleros en las cargaderas, florecido de grandes girasoles y pequeñas margaritas naranjas que terminaba en un short repolludo hasta la rodilla, siempre descalza como tanto le gustaba. Mía María corría por la sala intentando tomar a Medianoche entre sus manos para susurrarle un mensaje importante, pero a la gata le encantaba ser perseguida, zigzagueaba entre las patas de las sillas, permitía que la tocara una vez y a la segunda caricia se alejaba de nuevo.
Arturo tomó rápidamente la cámara fotográfica, le gustaba como se veían las pequeñas manos de Mía María sobre el pelaje azul de Medianoche. Le enamoraba la sonrisa que se dibujaba en la carita de su hija cuando por fin la gata permitía ser alcanzada y no perdería la oportunidad de registrarlo en una fotografía. Mía María susurró algo al oído de Medianoche y de inmediato la gata corrió al jardín externo, eran alrededor de las diez de la mañana, a esa hora Mediodía debía estar en el portón gris al lado de los anturios tomando su rutinario baño de sol. Mediodía llegó a la vida de Arturo seis meses después de Medianoche y dos años antes que Mía María; era hermosa, tan peluda como perezosa, de color dorado y con las patas delanteras tan blancas que parecía usando un par de guantes.
La carrera de Medianoche le trajo recuerdos a Arturo, el cariño que sentía por su gata estaba colmado de gratitud. Medianoche lo había rescatado en lo que para él fue la peor de sus crisis. Cuando todo en su vida se había derrumbado, ella fue la heroína que apareció con la solución en sus felinos movimientos y suaves ronroneos. Cuatro años atrás, absorbido por el trabajo, cambió sus amistades y sueños por números y reuniones. Las dificultades llegaron cuando en un recorte de personal se quedó sin empleo, acosado por las deudas tomó su preciada cámara para venderla. La sacaba del estudio cuando un maullido lo detuvo, una ágil sombra se subió a una ventana desde el jardín y maulló suavemente para atraer su atención, cuando Arturo se acercó la gata se paró en sus patas traseras y apoyó las delanteras sobre su pecho, lo miró fijamente, con sus esplendidos ojos verdes, maulló de nuevo, esta segunda vez con la firmeza de una orden. Se lanzó de la ventana y corrió al jardín interno de la casa, cada cuanto se detenía a verificar que su nuevo humano la estuviera siguiendo. El jardín interno estaba rodeado por gran variedad de orquídeas y en el medio había una estructura de madera que tiempo después sería la pequeña casa de muñecas de Mía María.
La gata se sentó entre las flores amarillas y naranjas, el contraste de colores era tan impactante que casi instantáneamente se escuchó el obturador de la cámara. Fue el juego entre la mirada con el lente, los colores con las múltiples poses adoptadas por Medianoche las que salvaron a Arturo de su crisis, las fotos se vendieron con prontitud y a un excelente precio. Arturo había encontró su nueva profesión. Medianoche encontró a Mediodía dormida cerca de los anturios, le entregó el mensaje con caricias y ronroneos...
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