“Cuando yo me inicié como ratonero llovía siempre, y las lluvias eran fáciles. Si yo caminaba la Pedro A. Bobea, entre la Bolívar y la Mirador Sur, nada más en esa cuadra, chequeando los basureros de esa pequeña cuadra, yo conseguía con qué vivir. Y hablo de una vida buena. ¿Tú entiendes lo que te estoy diciendo, Felipe? ¿Te llamas Felipe, verdad? Es una cuadra pequeñita. Cuéntala para que tú veas cuántas esquinas hay”. Felipe se paró en el medio de la Pedro A. Bobea, entre Jardines del Embajador y Condominios Bella Vista; y contó...