Comenzó una mañana muy oscura, las nubes tapaban cualquier atisbo de rayo de sol. El aire atormentaba con su furia las ventanas y rugÃa como si fuera a destruir el castillo piedra a piedra. Yo me encontraba arrebujada bajo las mantas y la hermosa colcha que con tanto esmero mi madre habÃa tejido a ganchillo con sus primorosas manos. Me encantaba su tacto y el color rosa pálido tan suave con sus formas de sencillos ramos de flores entretejidos con unas ramitas de un tono verde musgo que hacÃan contrastar la mezcla hipnotizándote de la belleza inconmensurable de tan bella obra de arte.